La práctica de navegar por Internet con fines privados en horario laboral se conoce como “cyberloafing”, y tradicionalmente ha estado asociada a una conducta moral de falta de ética profesional o pura pereza. Un estudio de la ULPGC realizado por el profesor Pablo Zoghbi Manrique de Lara, del Departamento de Economía y Dirección de Empresas e investigador del Instituto de Turismo y Desarrollo Económico Sostenible (TIDES), encuentra, de forma novedosa, que este hábito no se explica fundamentalmente por la moral de cada empleado o empleada sino por factores prácticos del contexto de trabajo como su diseño, la carga, las pausas, o los recursos; y por factores organizativos, como la justicia organizativa, el clima, el liderazgo, y la cultura.
Con el análisis de los datos arrojados por 300 empleados de 100 bancos en Londres, se constató que este comportamiento está estrechamente relacionado con el ambiente organizativo y las condiciones de trabajo. En entornos laborales donde los trabajadores se sienten tratados de forma justa y compasiva, tanto a nivel horizontal como vertical, el cyberloafing es menor. Lejos de la visión reduccionista de considerar que quienes lo hacen son vagos, el estudio indica que detrás de esta práctica existen razones funcionales como el aburrimiento, el estrés, el cansancio o la necesidad de realizar pausas mentales durante la jornada.
Las conclusiones de este trabajo pueden ayudar a las empresas a tomar decisiones organizativas más eficaces y comprender mejor que el cyberloafing no se combate atribuyéndolo a faltas de ética, sino mediante la mejora de las condiciones instrumentales y organizativas del contexto de trabajo.
El artículo se publica en la revista Telematics and Informatics, una de las revistas científicas de mayor impacto internacional indexadas en los principales rankings de la sociedad digital y que integra tecnología, organizaciones y sociedad. ulpgc.es